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miércoles, 16 de abril de 2014

Más de mil libros del Metropolitan Museum of Art de Nueva York para descarga gratuita

En realidad hace ya unos meses de la noticia, pero yo me enteré el otro día y me ha parecido muy interesante compartirlo. 1482 libros -en el momento en que escribo esto- del archivo bibliográfico del Metropolitan Museum of Art de Nueva York están ahora disponibles de forma gratuita para cualquiera que quiera descargarlos. En Met Publications, que así se llama la iniciativa, encontramos cinco décadas de publicaciones. Catálogos, estudios críticos, monografías o la revista del museo a tan sólo un click de distancia.

Para facilitar la tarea han habilitado un buscador con las categorías de título, autor, palabras clave, tipo de publicación, tema, departamento y formato, lo que hace muy fácil que encontremos un título concreto o bibliografía acerca de un tema que nos interese.

Una vez encontramos nuestro libro, podemos leerlo en línea en la propia página web, descargar un pdf o solicitar una copia en papel. 

Me parece una iniciativa maravillosa, y espero que sigan adelante con ella, ampliando cada vez más los volúmenes disponibles. ¿Mi primera descarga? Edward Burne Jones: Victorian Artist-Dreamer.

Aquí tenéis la página principal y aquí una lista en orden alfábetico con todas las publicaciones disponibles hasta el momento. ¡Disfrutad!

martes, 25 de marzo de 2014

Tolkien Reading Day


"
Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra. 
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. 
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un anillo para encontrarlos, 
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas 
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
" 

¿Qué es el Tolkien Reading Day? Como su nombre (Día de la Lectura de Tolkien) indica, es una jornada que promueve la lectura de la obra del escritor J. R. R. Tolkien (archiconocido por ser el autor de El señor de los anillos, El hobbit y El Silmarillion), sobre todo en escuelas, bibliotecas y demás ámbitos educativos. El establecimiento de este día fue sugerido por el columnista Sean Kirst, del NY Post-Standard, que, en enero de 2002, envió la idea a la Sociedad Tolkien. Ellos, tras muchas deliveraciones, fijaron el Tolkien Reading Day el 25 de marzo, que lleva celebrándose desde 2003.

jueves, 13 de febrero de 2014

El artista es el creador de cosas bellas (El retrato de Dorian Gray II)

"
Prefacio

El artista es el creador de cosas bellas.
Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte. 
El crítico es el que puede traducir de otra manera o en nuevo material su impresión sobre las cosas bellas.
La más elevada, así como la más baja forma de crítica es una especie de autobiografía.
Los que encuentran feas significaciones en las cosas hermosas están corrompidos sin ser encantadores, lo cual es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en las cosas bellas son cultos. A ellos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.
Un libro no es nunca moral o inmoral. Está bien o mal escrito. Eso es todo.
La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán al ver su propia cara en el espejo.
La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán al no ver su propia cara en el espejo.
La vida moral del hombre forma parte del tema del artista; pero la moralidad del arte consiste en el perfecto uso de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas ciertas pueden ser probadas. Ningún artista tiene simpatías éticas. En un artista, una smpatía ética constituye un imperdonable amaneramiento de estilo.
Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son para el artista instrumentos de un arte.
Vicio y virtud son para el artista materiales de un arte.
Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, el trabajo de un actor.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo.
Los que buscan bajo la superficie lo hacen a su propio riesgo.
Los que quieren comprender el símbolo, corren también su riesgo.
Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte demuestra que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos discrepan, el artista está de acuerdo consigo mismo.
Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil siempre que no la admire. La única disculpa que tiene el hacer una cosa inútil es que uno la admire intensamente.
Todo arte es completamente inútil.
"

[Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray]

El retrato de Dorian Gray, Enrique Corominas

martes, 21 de enero de 2014

Los buenos artistas

"—Basilio, mi querido amigo, pone todo su encanto en sus obras. La consecuencia es que no se reserva para su vida más que sus prejuicios, sus principios y su sentido común. Los únicos artistas personalmente deliciosos que he conocido, eran malos como artistas. Los buenos artistas existen simplemente en sus obras, de modo que, como personas, no tienen el menor interés."

[Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray]

Dante Gabriel Rosetti, Autorretraro, 1847

domingo, 1 de septiembre de 2013

Andén 9 y 3/4

"El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales tonterías.

El señor Dursley era el director de una empresa llamada Grunnings, que fabricana taladros. Era un hombre corpulento y rollizo, casi sin cuello, aunque con un bigote inmenso. La señora Dursley era delgada, rubia y tenía un cuello casi el doble de largo de lo habitual, lo que le resultaba muy útil, ya que pasaba la mayor parte del tiempo estirándolo por encima de la valla de los jardines para espiar a sus vecinos. Los Dursley tenían un hijo pequeño llamado Dudley, y para ellos no había un niño mejor que él.

Los Dursley tenían todo lo que querían, pero también tenían un secreto, y su mayor temor era que lo descubriesen: no habrían soportado que se supiese lo de los Potter.

La señora Potter era la hermana de la señora Dursley, pero no se veían desde hacía años; tanto era así que la señora Dursley fingía que no tenía hermana, porque su hermana y su marido, un completo inútil, eran lo más opuesto a los Dursley que se pudiera imaginar. Los Dursley se estremecían al pensar qué dirían los vecinos si los Potter apareciesen por la acera. Sabían que los Potter también tenían un hijo pequeño, pero nunca lo habían visto. El niño era otra buena razón para mantener alejados a los Potter: no querían que Dudley se juntara con un niño como aquel.

Nuestra historia comienza cuando el señor y la señora Dursley se despertaron un martes, con un cielo cubierto de nubes grises que amenzaban tormenta. Pero nada había en aquel nublado cielo que sugiriera los acontecimientos extraños y misteriosos que poco después tendrían lugar en toda la región. El señor Dursley canturreaba mientras se ponía su corbata más sosa para ir al trabajo, y la señora Dursley parloteaba alegremente mientras instalaba al ruidoso Dudley en la silla alta.

Ninguno vio la gran lechuza parda que pasaba volando por la ventana."

[Harry Potter y la piedra filosofal, J. K. Rowling]

Y todo lo que viene después es historia, que para mí empezó el 23 de abril de 1999, aunque no empecé a leerlo hasta unos meses después, una calurosa tarde del agosto gandiense...

Han pasado muchos años, siete libros, varios miles de páginas, no menos de quince relecturas de este primer libro (sí, en serio, y, de hecho, rondarán las veinte) y un final que no era el que yo quería. Y, con todo, pese a la decpeción que pudieron suponer los últimos libros, siempre le tendré un enorme cariño a esta saga, y espero que algún día mis futuros hijos disfruten de ellos tantísimo como yo lo he hecho. Fue mi primera saga de fantasía (que no el primer libro), la primera saga con la que di la lata a mis amigos hasta que tuvieron a bien escuchar la recomendación, la primera saga incompleta y la eterna espera hasta que las ansiadas palabras llegaban a mis manos... ^^.

"Oh, podrás pensar que no soy bonito,
pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mi mismo si puedes encontrar
un sombrero más inteligente que yo."

Es 1 de septiembre, las barquitas han llegado a Hogwarts, la ceremonia ha comenzado y después llega el banquete. Feliz curso lleno de aventuras, pequeños magos.

"Puedes pertenecer a Gryffindor,
donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad
ponen aparte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff,
donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff
de vedad no temen el trabajo pesado.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,
si tienes una mente dispuesta, 
porque los de inteligencia y erudición
siempre encontrarán allí a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin
harás tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio
para lograr sus fines."

A día de hoy sigue siendo uno de los mejores regalos de cumpleaños que me han hecho nunca. Muchas gracias, mamá y papá, muchas gracias J.K.

"¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).
Porque soy el Sombrero Pensante."

Y recordad, "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas."


P.D.: caramelos de limón, calderos humeantes, sonrisa de gafas de media luna, olor a pergamino y tinta verde esmeralda.

sábado, 20 de julio de 2013

La seta luminosa

"       –¡Está oscuro, necesitamos luz! –dijo Tas pacientemente, colgándose de un eslabón–. Me parece que estamos llegando al final de este artefacto y deberíamos echar un vistazo a nuestro alrededor.
       –Sí, claro... Veamos... Luz... –Tas oyó que el mago rebuscaba en sus bolsas y bolsillos. De repente encontró lo que buscaba y lanzó un pequeño chillido de triunfo. Murmuró unas palabras y una pequeña seta luminosa, azulada y amarilla, apareció junto a su sombrero.
          La seta revoloteó por el aire, danzando alrededor de Tasslehoff como si lo estuviera examinando, para regresar poco después junto al ufano mago. Tas estaba entusiasmado. Se le ocurrieron toda clase de preguntas sobre aquella maravillosa seta luminosa, pero se sentía completamente debilitado y el viejo mago estaba al borde del agotamiento. Pensó que lo mejor sería encontrar primero una manera de salir de allí. 
         Al mirar hacia arriba vio que, tal como se había imaginado, se hallaban en la parte más alta de la fortaleza. La cadena ascendía hasta una inmensa y dentada rueda de madera, engarzada a un eje de hierro fijado a la sólida roca. Los dientes de la rueda eran enormes. Una vez superada la rueda, la cadena seguía su curso, desapareciendo en un túnel de la pared derecha. 
         –Treparemos por el engranaje y seguiremos hasta el túnel por la cadena –dijo el kender señalándolo–. ¿Podrías enviar la seta ahí arriba?
         –¡Seta... dirígete a la rueda! –ordenó Fizban.
         La luz fluctuó en el aire unos segundos, luego comenzó a danzar de un lado a otro, como si quisiera darles a entender que se negaba a cumplir la orden.
         Fizban frunció el ceño.
         –¡Seta... a la rueda! –repitió con firmeza.
         La seta volvió a revolotear hasta esconderse tras su sombrero. El mago casi se cae al intentar agarrarla, pero recuperó el equilibrio, sujetándose nuévamente con brazos y piernas. Disfrutando del juego, la seta luminosa comenzó a bailar a su alrededor.
         –Um... bueno, después de todo, tenemos suficiente luz –farfulló Tasslehoff.
         –¡Son tan desobedientes estas nuevas generaciones! –refunfuñó Fizban–. Su padre era un hongo luminoso... –La voz del viejo mago fue perdiéndose al reanudar el ascenso. La seta luminosa seguía revoloteando alrededor de su abollado sombrero.
         Al poco rato, Tas alcanzó el primer diente de la rueda y descubrió que estaba tallado toscamente, por lo que resultaba fácil trepar por él. Fizban, con la túnica arremangada a la altura de los muslos, le seguía con sorprendente agilidad.
         –¿Podrías pedirle a la seta que ilumine el túnel? –preguntó el kender.
         –¡Seta... al túnel! –ordenó Fizban, que continuaba atenazado con sus huesudas piernas a uno de los eslabones de la cadena.
         La seta luminosa pareció meditar la orden. Un momento después, voló lentamente hasta la entrada del túnel y se detuvo.
         –¡Dentro del túnel!
         La seta luminosa se negó.
         –Creo que le da miedo la oscuridad –dijo Fizban disculpándola.
         –¡Por todos los dioses! ¡Qué extraordinario!"

[Crónicas de la Dragonlance, volumen 1: El retorno de los dragones, Margaret Weis y Tracy Hickman]

De mayor, quiero ser un kender.