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martes, 2 de julio de 2013

Utopía

"- ¿Puedes entrar? 
- ¿Entrar? Ya estoy dentro. Es seguridad británica, prácticamente te quita los zapatos y te hace una taza de té."

La mayoría habréis escuchado hablar de la serie, seguramente conoceréis su argumento. Pues bien, esto es otro intento más para convenceros de que la veáis. Son sólo seis capítulos, seis capítulos de gozada visual. Y es que eso es de lo más grande de la serie: no ya el argumento y cómo lo desarrollan o los personajes, aunque molen y me hayan gustado mucho, sino la genialísima fotografía de la serie. Y a partir de aquí la entrada son sólo unas cuantas imágenes para que la serie os entre por los ojos (*en general no hay spoilers, tan sólo uno de uno de los personajes, y es algo que se desvela ya en el primer capítulo, así que no es casi ni spoiler ><).




















 


Absolutamente necesaria la versión original, no sé si algún canal patrio la ha emitido y doblado, pero miedo me da la aberración que pueden haber hecho (algo similar al horror que le hicieron a Misfits, imagino), así que hacéos un favor y vedla en inglés subtitulado.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Rothko y el silencio

Quizás es porque tengo sólo veintidós años y aún me quedan muchas visitas, pero cada vez que voy al Museo Reina Sofía descubro una obra en la que no había reparado hasta entonces (y me pierdo, siempre que voy al Reina, me pierdo); en una sala que conozco de repente me fijo en un cuadro al que hasta entonces no había prestado atención. Ayer volvió a pasarme, pero esta vez sí que no me lo esperaba, no entiendo como había podido esconderse de mí un Rothko hasta este momento.

Quizás, y en realidad a esto viene la entrada de hoy, es por cómo está montada la sala dónde se encuentra. Supongo que en esto, como en tantas otras cosas, cada historiador -o proyecto de- tiene su opinión. Habrá a quien le encante cómo está montado, pero a mí me parece un error garrafal (y no sabéis lo raro que me resulta alzar la voz con cosas como ésta, alzar la voz para contradecir a quienquiera que haya montado esa sala que seguro que es un señor importantísimo). 

Al lado de nuestro Rothko se proyecta La ventana indiscreta, y cuando digo al lado, es al lado. En un museo de arte contemporáneo es fundamental integrar al cine y la fotografía, forman parte del discurso, de los modos de pensar, de la época que los produjo. El problema -o, más que problema, circunstancia- es que el cine requiere de una sala oscura y emite sonido. ¿Es un problema? Pues montar una sala de paredes negras y separada del resto para que no moleste el sonido no debería ser un problema. Supongo que ese señor tan importante quiso dejar muy claro que todas las manifestaciones eran parte de lo mismo, que se produjeron de forma simultánea y entretejida. Pero Rothko -para mí- requiere de un espacio propio, casi apartado. Tenemos que poder detenernos frente a su obra y contemplarla en silencio durante un rato. Contemplarla hasta que nos sumergimos en la pintura, hasta que el color nos envuelve, hasta que podemos escuchar esos límites difusos y vibrantes y el silencio deja de ser silencio.


Untitled (orange, plum, yellow), 1950


P.D.: pongo el cuadro porque me parece lo lógico, pero la imagen no le hace justicia (nunca lo hacen, pero en este caso menos aún).