martes, 15 de enero de 2013

Gaspar Félix "Nadar"

¿No es maravilloso ver a estos tres genios, cuyas disciplinas tienen milenios de vida, retratados por uno de los primeros genios de la fotografía?

Eugène Delacroix
Gustave Courbet
Charles Baudelaire

domingo, 13 de enero de 2013

Cartografías contemporáneas: dibujando el pensamiento (reseña de exposición)

"En los mapas que representan nuestra vida no hay fronteras entre lo sentido y lo real." 

La exposición recoge más de ciento cuarenta obras de muy distintos formatos procedentes de diversos museos de arte contemporáneo, colecciones privadas y colecciones personales de los artistas. Pese a lo que, de primeras, pueda sugerir el nombre de la exposición –Cartografías contemporáneas– las obras que nos encontramos no son sólo mapas y planos en el sentido estricto de la palabra, sino que comparten espacio con pinturas y dibujos, tapices, fotografías, arte digital y vídeoinstalaciones, que podemos considerar mapas en tanto que proyección bidimensional de algo que no lo es.

En cuanto a los artistas, conviven obras de algunos de los más grandes artistas del siglo XX –como Salvador Dalí, Yves Klein o Marcel Duchamp–, con un importante número de artistas de plena actualidad y algunos nombres en principio alejados del discurso artístico –como Lewis Carrol o Santiago Ramón y Cajal–.
La exposición se estructura en varios apartados. El primero de ellos, más general, aborda la cartografía de lo real en sentido más estricto, entendiendo los mapas como una traducción del espacio físico que nos ayuda a entender la realidad. Está ilustrado con varios mapas del siglo XVIII y la Ocean chart de Lewis Carroll, un mapa con todas las características propias de los mapas, pero que no representa nada. Pero también mapas distintos a los habituales que nos ofrecen nuevas interpretaciones del mundo que ya conocemos: Otro mundo de Isidro Valcárcel Medina, Map with circles de Lothar Baumgarten o Un cuchillo lanzado desde un punto cualquiera de Portugal sobre un punto no cualquiera de Europa de Arthur Barrio.

Lewis Carroll, Ocean chart.

domingo, 30 de diciembre de 2012

I dreamed a dream



"But there are dreams that cannot be and there are storms we cannot weather".


"Without him the world around me changes,
the trees are bare and everywhere the
street are full of strangers."

"Without me, his world will go on turning,
a world that's full of happiness 
that I have never known."


Y así es como una se pasa toda la santa película llorando, a medias entre el dolor y la emoción.

Idioteces mentales aparte, la película merece la pena aunque sea sólo por el plano secuencia de Anne Hathaway cantando I dreamed a dream, las escenas de las barricadas y la escena coral final -para terminar la película con más lagrimones-. Como sorpresa, la voz que se gasta Russell Crowe, al que tenía crucificadísimo por algún motivo desconocido -bueno, desconocido no, tiene cara de bobalicón profundo y me pone nerviosa- y me ha sorprendido muy gratamente.

P.D.: tened en cuenta que son casi tres horas de película cantando, las frases habladas no deben superar las diez. Si no os gustan los musicales, huid como de la peste.

domingo, 23 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

Herencia recibida

Simon y Garfunkel, Led Zeppelin, los Beatles, Héroes del Silencio, Celtas Cortos, Sabina, Serrat, Deep Purple, Pink Floyd.

La música de mi infancia, la que escuchaba en casa, la que me sabía de memoria y la que me ha marcado profundamente. Agradezco muchas, muchísimas cosas a mis padres, pero en lo que a mi educación musical respecta decir gratitud es decir muy poco.

Imaginad a la niña de ocho años que no soportaba a las Spice Girls, los triunfitos o la bazofia de turno. Para qué, si ya desde entonces podía perderme entre la voz de Bunbury y las letras de Avalancha, si conocí la poesía de Miguel Hernández en la voz de Serrat, si podía volar entre guitarras eléctricas.

Desde siempre mi mente asocia a Led Zeppelin con el amarillo de los campos castellanos, no puede ser de otra manera, es música de carretera desde mi más tierna infancia.

Y aún recuerdo cuando Metallica eran "los gritones" y el flamenco eran "esos señores que sólo saben gritar y, papá, para qué cantan si no se entiende lo que dicen". Y de repente un día te das cuenta de que te quejas por costumbre, y haces caso a tu madre "calla un poco, y escucha" y te das cuenta de todo lo que puede transmitir una guitarra española y que, bueno, Metallica tiene sus temazos.

Y aquí estoy, después de un mes de pasar de los brazos de Bunbury, a los de Mustaine, a los de Robert Plant, escuchando a Camarón y Paco de Lucía a la una y veinte de la mañana de un miércoles.

Qué sería de mí sin esa base y sin haber aprendido a callar, escuchar y perderme entre notas musicales.