viernes, 24 de mayo de 2013

Tormenta de hierro, Graham McNeill


"Honsou atravesó el torso de un soldado con la espada y le separó el cuerpo en dos mitades de un solo tajo. Su ataque a través de la muralla rota había pillado completamente por sorpresa a los soldados imperiales. La mayoría de ellos  ya estaban muertos al caerles encima los grandes trozos de piedra que las armas pesadas habían arrancado de la muralla".

"La sangre saltó en fuentes carmesíes y los gritos de terror reverberaron contra las paredes cubiertas de restos sanguinolentos cuando los Guerreros del Hierro mataron a todos los enemigos que se encontraron por delante."

"Un hombre cayó de rodillas ante él, llorando y gritando, pero Kroeger cortó el cuello del hombre con un movimiento de su espada. Dejó caer la espada y se agachó para levantar al hombre moribundo del suelo. Kroeger se quitó el casco y dejó que el chorro de sangre que manaba del hombre le salpicara la cara. La sangre le corrió por el rostro formando caudalosos regueros, y Kroeger inclinó la cabeza hacia atrás para dejar que el fluido que daba la vida le llenara la garganta.
La sangre caliente tenía un sabor sublime, repleta de terror y de dolor.
Kroeger rugió con un deseo monstruoso, partió el cuerpo en dos y levantó su espada en alto. Sus sentidos le gritaban junto con todos y cada uno de sus nervios: ¡más! 
Siempre más. Nunca habría suficiente sangre.
La neblina roja cubrió los ojos y Kroeger se dirigió una vez más a la batalla."

"Se imaginaba muy bien el tormento que sufría el alma condenada a permanecer para siempre dentro del sacófago, en el interior del Dreadnought. No podía participar directamente en la sensación de la matanza ni notar cómo hervía la sangre en el momento del combate. No disfrutaba del roce de la piel contra la piel en el instante de arrebatarle la vida al enemigo. Un destino semejante era sin duda un sufrimiento y un martirio."

"Cientos de hombres se desplomaron hacia la muerte mientras enormes nubes de polvo ondulante ascendían hacia el cielo. 
A medida que fueron cayendo más secciones de muro, el ritmo de su desplome cayó de forma exponencial. Secciones enteras de la muralla cayeron de una pieza al interior del foso. La magnitud de la destrucción era increíble, y parecía inconcebible que una construcción tan poderosa cayera derribada en su totalidad. 
Para cuando se detuvo el derrumbamiento, casi todo el centro de la muralla había caído. En la zona se había abierto una brecha de unos treinta metros de ancho, y los escombros del derrumbamiento habían formado una pendiente de cascotes que llegaba desde el fondo del foso hasta la cresta de la brecha.
Los Guerreros del Hierro habían abierto el paso a la ciudadela."

Sangre, explosiones, sangre reseca en armaduras abominables, seres salidos del averno más profundo (o de la más terrible disformidad), sangre empapando la tierra, amputaciones, sangre a borbotones, miembros cercenados, seguramente un poco más de sangre y unos cuantos personajes a los que -por extraño que pueda resultar- no puedes evitar coger cariño.

Podría haber seguido con las citas, pero no pretendo destriparos todo el libro, lo que pretendo... Bueno, digamos que cuando alguien cuyo criterio literario sin ninguna duda respeto me dejó este libro, en mi cabeza había una (muy equivocada) idea preconcebida. Y me ha encantado. Lo que pretendo es animaros a leerlo, tanto si ya habéis leído algo más de Warhammer 40.000, como si no lo habéis hecho pero os llama e, incluso, si nunca os ha llamado lo más mínimo (que era mi caso), pero os apetece probar algo diferente. A veces todos necesitamos unos cuantos chorros de sangre, sobre todo cuando están bien escritos. Dejaros recomendar, hay pocas más maravillosas que dejar que un libro te sorprenda.

1 comentario:

  1. Esta es otra de las entradas que tenía pendientes pero había ido dejando... Tengo la sensación de que, ahora que debería estudiar, irán saliendo todas ú.ù

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